Los colores del verano y cómo repercutirán en tu estado de ánimo

La próxima vez que vayas de compras o pases delante de algún escaparate, fíjate y seguro que te das cuenta de que los colores de moda del verano de este 2015 son algo más claros y menos descarados que los del año pasado, y que se llevan combinados con tonos cálidos sutiles y estampados minimalistas de rollo campestre. Pero, ¿eso qué implica?

 

Los tres colores del verano que más nos gustan en Molacoton son el aguamarina, el rosa y el amarillo. El azul aguamarina nos parece un tono fresco y etéreo, que nos transmite esa sensación de infinito tan típica cuando estás en la costa. El rosa, por su parte, es un color tradicionalmente cálido aunque si optamos por tonos más refrescantes, como los «fresa», le damos más sabor y nos hace lucir con un brillo favorecedor y saludable. En cambio el amarillo es un color puramente soleado y animado que nos hace pensar en el sol y la relajación de las vacaciones…

 

 

Pero, ¿a ti estos colores también te traen estas imágenes a la cabeza o nos pasa solo a nosotros? Puede ser, porque está claro que los colores se perciben de forma diferente según la persona y hasta tienen significado distinto según la cultura (por ejemplo, el color del luto en algunos países asiáticos es el blanco). Aun sí, hay estudios interculturales que han encontrado parecidos mundiales entre los estados de ánimo asociados a algunos colores.

 

El rojo, por ejemplo, se percibe en general como potente y dinámico. Al ser la longitud de onda más larga (aunque técnicamente no es la más visible) lo rojo parece estar más cerca de lo que realmente está, y por lo tanto capta nuestra atención primero. Por eso se utiliza en los semáforos de todo el mundo, aunque por eso mismo también puede parecer agresivo según como se use.

 

 

Mientras, la onda del verde llega al ojo de tal manera que no necesitamos ajustar la vista, por lo que nos resulta reparador. De hecho, se considera que al estar en el centro del espectro, el verde se asocia inconscientemente al equilibrio. A nivel primitivo, parece recordarnos que si en el mundo que nos rodea hay verde, significa que hay agua, es decir, que hay poco peligro de hambre (aunque, en demasía, también se relaciona con lo estancado).

 

En cuanto a los colores del verano, pues resulta que el azul es la antítesis del rojo, porque en lugar de una reacción física, nos provoca una mental. Se cree que los tonos fuertes estimulan el pensamiento sereno y los claros ayudan a calmarse. Aunque, como lo azul no da esa sensación de cercanía que produce el rojo, a veces puede parecer frío.

 

Algo parecido ocurre con el rosa, que tiene un efecto tranquilizante. Al estar relacionado con el rojo, tiene un efecto físico potente, pero en vez de estimular, relaja. En el plano psicológico, el rosa se relaciona con la crianza y la supervivencia de la especie por lo que demasiado rosa puede causar la sensación de agotamiento físico.

 

El amarillo en cambio es el color de la confianza y el optimismo. La longitud de onda amarilla es relativamente larga y esencialmente vivificante. Básicamente, estimula a nivel emocional, lo que lo convierte en el color más potente desde un punto de vista psicológico. El tono acertado levanta el ánimo y la autoestima y se asocia a la seguridad, pero en exceso o mal combinado puede provocar miedo y la ansiedad.

 

Al final, sin embargo, es muy posible que las percepciones no tengan nada que ver con los colores, sino con nuestras expectativas y circunstancias. Sin ir más lejos, en un experimento llevado a cabo con píldoras placebo, se constató que el color era un factor de su supuesta eficacia, ya que las pastillas de colores cálidos, como el rojo, daban mejor resultado como estimulantes, mientras que las de colores fríos, como el azul, funcionaban mejor como sedantes. También hay pruebas de que la gente que tiene frío prefiere colores como el rojo y el amarillo, mientras que la gente que tiene calor prefiere los azules o el verde.

 

En cualquier caso, en Molacoton siempre diseñamos nuestras toallas turcas para producir energía e inspirar sensaciones positivas. Aunque nuestros diseños se inspiran en los estampados tradicionales de los peshtemales de los baños turcos, les damos un toque actual según las tendencias de las prestigiosas Guías Pantone. Y, además, utilizamos materiales naturales, como el algodón, el lino y el bambú, para que sí o sí resulten frescas y te hagan sentir bien en el calor del verano: nada de percepciones, todo pura realidad.

 

Entonces, ¿tú de qué color vas a elegir tu toalla turca este verano?

 

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