Qué hace especiales a los tejidos turcos

 

Turquía es famosa por su fecunda tradición textil. Desde hace siglos, las telas turcas destacan por el modo en que se tejen, por los materiales de calidad empleados y por sus diseños únicos y variadísimos.

No exageramos. Un estudio sobre el tema ha identificado unos seiscientos cincuenta nombres de telas, como Kadife, Atlas, Gezi, Canfes, Selimiye, Hatayi... aunque los materiales principales de siempre han sido el algodón y la seda, adornada con hilos de oro y plata y ricos motivos florales (tulipanes, claveles, rosas y jacintos), árboles (sobre todo manzanos, palmeras datileras y cipreses), animales (pavos y ciervos), lunas crecientes, estrellas y frutas (como la granada, la manzana, los dátiles, las alcachofas y la piña).

Caftanes turcos tejidos con la técnica Ikat                                Motivos turcos

 

Los productos textiles ganaron gran importancia en Turquía gracias a la corte otomana, que empezó a contabilizarlos como parte del Tesoro. La demanda de tejidos de lujo por parte de los miembros de la corte fue un factor clave en el aumento de la producción y mejora de la calidad.

La legislación de 1502 de ciudades como Bursa, Edirne y Estambul ya registraba los principios que debían ser obedecidos por todos los grupos de comerciantes y buena parte de las leyes iba destinada a los tejedores: así, los métodos y las normas que debían seguir en la producción textil quedaban claramente establecidas y los artesanos que no cumplieran con los estándares requeridos eran susceptibles de castigo.

    Kapalıçarşı - Istanbul, Turkey by Salvator Barki

Hoy día, según las estadísticas de la OMC del 2008, Turquía es el séptimo exportador de productos textiles del mundo y el segundo de la UE, según las estadísticas de Eurostat.

Turquía reúne todas las condiciones para ser un gran productor textil:

  • Riqueza de materias primas básicas (Turquía es el séptimo productor del mundo de algodón, con una producción anual de alrededor de 375 000 toneladas, y gran producción de fibras sintéticas y artificiales).
  • Proximidad geográfica a los grandes mercados, especialmente los europeos.
  • Mano de obra cualificada y bien educada.
  • Industria desarrollada en todos los estadios de la producción.
  • Otorga valor a la calidad, el medio ambiente y las condiciones laborales de los trabajadores.

No es que Turquía solo sea uno de los productores de tejidos más importantes del mundo, sino que la reputación de sus alfombras, kilims y peshtemales la hacen famosa en todos los continentes.

Las esteras y las alfombras turcas, tanto las anudadas a mano como las de tejido plano, se encuentran entre las obras de arte artesanales de más renombre del mundo. ¿Quién no ha oído hablar de las alfombras turcas? Pues bien, fueron las condiciones religiosas, culturales, ambientales, sociopolíticas y económicas, en fin, la historia, la que creó la necesidad generalizada de usar alfombras que sirvieron de inspiración artística entre los muchos pueblos y grupos étnicos de Asia Central y Turquía.

 

Los kilims, en cambio, son alfombras tejidas como tapices que se encuentran desde los Balcanes hasta Pakistán. Pueden ser puramente decorativas o servir como esteras para orar. El explorador Mark Aurel Stein encontró kilims que datan de al menos el siglo IV o V a.C. en Hotan, China., aunque los más admirados son los de la región turca de Anatolia. Los kilims reflejan la cultura propia de cada pueblo de esta zona y los sentimientos puros de sus gentes. No son meras piezas de ropa tejida. Son mucho más que un trozo de tela para cubrir el suelo. Son la forma en que las mujeres de Anatolia se expresaban. Por eso en Molacoton nos resultan especialmente queridas y nos gustaría poder compartirlas con vosotros pronto.

 

 

Los peshtemales, como ya os hemos contado en otros posts, son las toallas turcas tradicionales que se empleaban en los baños turcos. Absorben el agua tan rápido como las de felpa, se secan muy rápidamente y ocupan muy poco espacio, por lo que son fáciles de transportar y son la alternativa ideal para llevar a la piscina, al balneario, a la playa, al gimnasio y para el cuidado de los más pequeños.

 

Para elaborar todos estos productos, se necesitan variedad de herramientas. Tal y como Dimitry Apollonsky de PSTML.com explica, en la actualidad en Turquía conviven tres métodos principales de producción textil:

  1. Telares automáticos: pueden producir hasta 900 toallas en un solo día. Funcionan sin apenas intervención humana y casi podríamos decir que tienen un programa «encender y olvidarse».
  2. Telares semiautomáticos: en Turquía todavía hay muchos fabricantes de productos textiles que se enorgullecen de sus telares tradicionales. A menudo se trata de máquinas de más de 60 años que requieren supervisión humana constante. Pueden producir unas 90 toallas al día. Las toallas turcas de Molacoton se elaboran con este tipo de telares.
  3. Telar de madera: estos telares son totalmente manuales y precisan de un especialista que trabaje largas horas para confeccionar una sola prenda, que se considera valiosa por estar hecha a mano. Para producir la colección Anatolia de Molacoton, utilizamos estos telares.

 

 

Por todo esto, creemos que no es de extrañar que los productos textiles turcos, de los más asequibles a los más lujosos, sean admirados en todo el mundo. Te animamos a que tú también llenes tu hogar con su espíritu y calidad.

 

 

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2 Comments

Pamela
Pamela

November 07, 2015

Muy buen post, buena información, gracias

Paco Velasco Andrade
Paco Velasco Andrade

October 11, 2015

Buena información!

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